05/09/2016 15:00

Es posible producir soja reduciendo el uso de agroquímicos.

Un productor de Santa Fe del Paraná,Paraguay, comparte con los productores a través de UNISOL, la experiencia recogida usando el Ácido Piroleñoso en el cultivo de soja.

Es posible producir soja reduciendo el uso de agroquímicos.

Por Ildefonso Horita

Extensionista de UNISOL

Un productor de Santa Fe del Paraná, comparte con los productores a través de UNISOL, la experiencia recogida usando el Ácido Piroleñoso en el cultivo de soja.

El uso de pesticidas selectivos que actúan sobre las plagas sin eliminar sus enemigos naturales, reducen la necesidad de más pesticidas.

Muchos conocimientos disponibles actualmente, permiten a los productores acceder a herramientas para controlar las plagas sin recurrir a productos que conducen a la necesidad de más pesticidas.

Dentro de las Buenas Prácticas Agrícolas fomentadas por el proyecto UNISOL, se ha promovido el uso de esas herramientas amigables con el medio ambiente y eficaces como defensivos agrícolas. Entre varias alternativas disponibles actualmente, se destaca el Ácido Piroleñoso (en adelante AP) o también denominado humo líquido.

El AP es un producto natural obtenido mediante la condensación del humo de leña seca quemada en horno durante la fabricación de carbón. Se usa normalmente para el tratamiento de semillas, tratamiento foliar inductivo para la activación de mecanismos de defensa de la planta y actúa así como ayudante para el control de virus, bacterias, hongos e insectos entre otros. También puede mencionarse el efecto sobre el suelo ayudando a mejorar la infiltración del agua de lluvia.

Seguidamente, compartimos la experiencia recogida por el señor Hedo Geib (socio de la cooperativa COPAFEL) en el uso y manejo del AP, con todos los productores que como él, no espera solo la mejora del clima como del precio de los granos, sino que se esfuerzan en reducir el costo mediante un proceso de producción sustentable.

El señor Hedo ha comparado los resultados observados en dos parcelas de soja, localizada en Sta. Fe del Paraná, durante la zafra 2015/6; en donde el área mayor ha recibido el tratamiento químico convencional (en adelante QC) y un área menor de 15 hectáreas fue tratada con el AP. Las dos parcelas recibieron los mismos tratamientos en cuanto a variedad de soja, fertilización y manejo, variando únicamente en el uso de los pesticidas.

En general las condiciones climáticas durante la zafra 2015/6 fueron favorables para el cultivo de soja, de esta manera, la incidencia de plagas y enfermedades particularmente en este caso, no fueron severas. Fueron aplicados los diferentes insumos químicos de uso corriente en la cooperativa conforme a dosificaciones recomendadas. La primera aplicación del AP fue para tratamiento de suelos con 10 ℓ/ha y las aplicaciones foliares siguientes fueron de 2 ℓ/ha.

En el Cuadro 1, puede apreciarse el cronograma de las aplicaciones realizadas. La siembra fue hecha el 2/10/15. El 13/10/15 fue aplicada glifosato + B de abamectina +Lambdacilotrina en la parcela QC. Sin embargo en la parcela AP, fue aplicado el Glifosato + AP + B de abamectina recién el 25/10/15, ya cuando las plantas estaban con 23 días de la siembra, lo que ha deprimido el normal crecimiento de las plantas de soja. Luego, esta parcela AP, hasta mediados de enero no ha recibido ningún tratamiento insecticida.

Así, a los 49 días de la siembra la parcela QC había recibido el tratamiento fungicida e insecticida, mientras en la parcela AP, fue aplicado un fungicida recién a los 75 días.

El 12 de enero, fue aplicado el AP con el objetivo de controlar el ataque de chinches constatados en grandes cantidades. También fue constatado el inicio de ataques de roya, por lo que, al día siguiente se aplicó una mezcla de tebuconazol y acefato. Este último para reforzar el control de chinches. Pero durante toda la operación de esta aplicación no fue encontrado un solo chinche en la parcela por lo que se percató que el acefato fue aplicado en vano.

Como puede observarse en el Cuadro 2, se aprecia una menor cantidad en el total de principio activo utilizado. Esta diferencia cercana a 3%, ha resultado con US$ 94 en menor costo para el tratamiento AP contra US$ 115 del tratamiento QC, significando esto una diferencia mayor a 22 %.

La cantidad de aplicaciones fueron 6 en la parcela QC y 7 en la AP. En cuanto al rendimiento se ha observado una producción superior en la parcela con tratamiento QC con 3.890 kg/ha e inferior en la parcela AP con 3.800 kg/ha. Esta diferencia de 2,3 % ha sido poco significativa cuando considerado el menor uso de insumos químicos como el costo de los mismos.

 

Conclusiones.

  1. La primera aplicación de herbicida a la parcela AP realizada el 25 de octubre, con más de 15 días de crecimiento de las plantas de soja ha retrasado el desarrollo general de las plantas. Se estima esto influyó para alcanzar un mayor rendimiento.
  2. Las aplicaciones del AP, en cuanto número y momento no fueron apropiadas para activar los mecanismos de defensa de la planta, lo que no ha permitido conseguir una mayor disminución del uso de insecticidas y fungicidas.
  3. Este resultado preliminar muestra, aun con desaciertos en el manejo del AP, la posibilidad de reducir el uso de insumos químicos, reducir el costo de producción obteniendo rendimiento satisfactorio similar al tratamiento químico convencional.

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