15/11/2017 18:10

SISTEMA AGROPASTORIL: UNA CONJUGACIÓN SALUDABLE DE RUBROS DE PRODUCCIÓN

Que significan producción estable de altos rendimientos de soja y carne basados en la mejora constante de su suelo, su rentabilidad y una exitosa sucesión generacional de la empresa familiar. Ildefonso Horita, Centro Tecnológico Agropecuario en Paraguay (CETAPAR)

El sistema integrado de producción agropecuaria, permite diversificar la producción ayudando a bajar los costos fijos en la finca y con una mayor estabilidad financiera facilita la creación de mayores riquezas. También la inclusión forestal, mejora la sustentabilidad del sistema.

Estos últimos 3 años, representan para la agricultura local uno de los momentos más difíciles de su historia. La falta de lluvias en las épocas con más necesidades de las plantas, ha afectado notablemente el rendimiento del cultivo y en consecuencia su rentabilidad.

El CETAPAR llevó adelante, un trabajo de validación de tecnología consistente en la integración de la producción agrícola y ganadera. Se trata de la incorporación de la agricultura en la pastura y éste en la parcela agrícola, por un periodo variable de 3 a 4 años.

 

Producción de la ganadería

 

Suele considerarse a la ganadería como una actividad económica poco rentable. Esto se debe a que, en el caso de ganado de carne, el promedio nacional de ganancia de peso aún en pasturas cultivadas es muy baja, estimándose un promedio inferior a 300 kg/ha. Sin embargo, hemos comprobado con los novillos traídos de diferentes regiones del país, inclusive del Chaco, una elevada ganancia de peso y rendimiento de carne de muy buena calidad.

Fue el resultado de la combinación apropiada de la genética animal, el alimento y el manejo ofrecido a los novillos. Pero, se debe principalmente al gran volumen de pasto producido gracias al efecto residual del fertilizante aplicado a los cultivos que le precedieron a la pastura.

En la Figura 1 se aprecian los resultados de 3 años de ensayo (2005 a 2007) del uso de una pastura establecida en sucesión a la agricultura, en donde los novillos en pastoreo presentaron una ganancia de peso superior a los 1.750 kg/ha en un periodo de pastoreo que va de 387 días durante el primer año, 338 días en el segundo y 393 días en el tercer año.

Aunque existen diferencias en la ganancia de peso entre el biotipo animal, se destaca una elevada ganancia de peso durante el primer año de implantación de la pastura, que luego disminuyeron en el segundo y tercer año de pastoreo.

 

Estos resultados confirman el gran potencial de la pastura establecida en sucesión con la agricultura.

La cuestión es convertir, con el mínimo de pérdida, todo el forraje producido en carne. El pasto cultivado en un suelo agrícola, permitió iniciar su aprovechamiento animal antes de los 60 días de sembrados y mostró durante los 3 años un desarrollo productivo extraordinario que luego fue declinando y con ella el desempeño animal.

Este nivel de producción constatado, nos indica todo lo contrario a la creencia popular. La situación actual de la ganadería en franca expansión, significa nuevas oportunidades para afianzar nuestra economía agrícola.

 

Producción de la agricultura

 

Frecuentemente el pisoteo animal es considerado perjudicial para la producción agrícola. Sin embargo, en la Figura 2 puede observarse la ventaja productiva de la soja cultivada dentro del sistema agro pastoril, con una marcada diferencia en años con efectos climáticos adversos. Las ventajas fueron constatadas en la diferencia de rendimiento de la soja cultivada sobre la pastura de 850 kg/ha, 1.650 kg/ha y 884 kg/ha superiores a los obtenidos dentro de la sucesión soja – trigo del primero, segundo y tercer año respectivamente. Estas diferencias en el rendimiento, se deben principalmente al manejo apropiado de la pastura que favoreció un mayor contenido de materia orgánica y mejores condiciones de las propiedades físicas de su suelo. Así, la presencia de las raicillas de pasto ha beneficiado la agregación y su estabilidad. Pero, esa diferencia de rendimiento disminuyó con los años, principalmente a partir del cuarto año de agricultura continua, debido al deterioro de las propiedades físicas del suelo aun con altos rendimientos de soja. Cuando cuantificada en US$/ha, (estimado a 320 US$/t), constatamos durante los primeros 3 años una diferencia de 272, 528 y 283 US$ por cada hectárea favorables a la integración agropecuaria.

Por lo tanto, el desafío para el productor es la manutención de la productividad del suelo a través del tiempo mediante el manejo adecuado de los rubros agrícolas y pecuarios integrados. Hablamos en este caso, de la integración dentro de un sistema de producción

 

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